Cuando Jaguar lanzó su primer SUV en 2016, el F-PACE, el nombre generó curiosidad. ¿Qué significaban exactamente esas letras y esa palabra? La respuesta combina la historia de la marca, su eslogan más icónico y la estrategia de nomenclatura moderna de la casa británica.
Todo empieza con el lema acuñado por el fundador Sir William Lyons en las décadas de 1950 y 1960: “Grace, Space and Pace” (gracia, espacio y ritmo o rendimiento). “Grace” aludía a la elegancia y el refinamiento de las líneas; “Space” a la habitabilidad y el confort; y “Pace” a las prestaciones, la agilidad y la velocidad. Ese trío de valores definió durante décadas lo que debía ser un Jaguar: un coche que combinara belleza, practicidad y dinamismo.
Cuando la marca decidió entrar en el segmento de los SUV, recuperó la palabra “PACE” para bautizar su nueva familia de crossovers. Así nació la gama PACE: vehículos que debían ofrecer el carácter deportivo de Jaguar, pero con el espacio y la versatilidad propias de un SUV. El F-PACE fue el primero, seguido del E-PACE (más compacto) y del I-PACE (100 % eléctrico). “PACE”, por tanto, no es un acrónimo técnico, sino la reivindicación de uno de los pilares históricos de la marca: el rendimiento y el dinamismo.
La letra “F” tiene un significado más concreto y contemporáneo. Se eligió deliberadamente para vincular el SUV con el F-Type, el deportivo de dos plazas que desde 2013 se había convertido en el icono emocional de Jaguar. El F-PACE hereda proporciones, detalles de diseño (especialmente en la zaga y las aletas traseras) y filosofía de conducción del F-Type. Ian Callum, entonces director de diseño, explicó que el nombre debía transmitir carácter y deportividad, y que “F-PACE” lo lograba mejor que otras opciones que se barajaron, como X-Type o combinaciones con la letra X.
En la nomenclatura actual de Jaguar, la letra que precede a “PACE” indica el tamaño o la posición relativa dentro de la gama: la “E” del E-PACE señala el modelo de entrada, más compacto; la “F” del F-PACE el intermedio, más grande y prestacional; y la “I” del I-PACE el modelo eléctrico puro. No se trata de un sistema rígido como el de otras marcas, pero permite identificar rápidamente el tipo de carrocería (PACE = crossover/SUV) y el nivel dentro de la familia.
El F-PACE, por tanto, no es solo “el SUV de Jaguar”. Es la materialización moderna del ideal “Grace, Space and Pace”: un vehículo con líneas fluidas y presencia felina (gracia), generoso espacio interior y maletero (espacio) y un comportamiento dinámico heredado de los deportivos de la marca (pace). Esa combinación lo convirtió en uno de los modelos más vendidos de Jaguar en su época y le valió el título de World Car of the Year en 2017.
Hoy, con la transición de la marca hacia una era eléctrica, la familia PACE representa un capítulo clave: el momento en que Jaguar demostró que podía llevar su ADN deportivo a un segmento completamente nuevo sin renunciar a su identidad. Entender el significado de “F” y “PACE” es, en realidad, entender cómo Jaguar conecta su pasado con su presente.

